Jorge Méndez (36) cuenta que ya no quería trabajar, se sentía cansado y sufría ataques de ansiedad que no le permitían concentrarse en su trabajo.
“Cuando acudí al médico me sentía muy mal. Pensaba que sólo estaba fatigado, pero me enteré que tenía agotamiento profesional y que necesitaba un descanso”, dijo Méndez, quien se enteró que estaba ‘quemado’.
Lo que Méndez padecía era el síndrome de ‘Burnout’ (estar quemado), una patología que se comenzó advertir allá por el año 1974 por observaciones descritas por el psiquiatra norteamericano Herbert Freudenberger, quien trabajaba en una clínica para toxicómanos en Nueva York.Este especialista observó que al cabo de un año de trabajo, la mayoría de los voluntarios sufría una progresiva pérdida de energía hasta llegar al agotamiento, evidenciar síntomas de ansiedad y depresión, desmotivación en su trabajo y agresividad.
Los problemas internos entre la empresa y el individuo pueden ser uno de los factores que generan un empleado ‘quemado’. Según los especialistas esto se debe a que la desorganización en el ámbito laboral pone en riesgo el orden y la capacidad de rendimiento del empleado.
Esto sucede, generalmente, cuando no hay claridad en los roles y las tareas que cada uno debe desempeñar.
También la competencia desmedida entre los compañeros, un lugar físico insalubre para trabajar y la escasez de herramientas, útiles o medios suelen ser indicio de desorganización. Otro factor que influye es el individuo y su capacidad de adaptación.
Condiciones adversas
Por otro lado, los expertos advierten que la incertidumbre, la disminución en la contención social, la inseguridad laboral y la escasa atención por parte de las empresas e instituciones a las condiciones de trabajo, hacen de disparador para que el ‘Burnout’ haga sus primeras apariciones.
Lamentablemente, es difícil establecer hasta qué punto se padece el síndrome o simplemente se sufre el desgaste propio de la profesión y dónde está la frontera entre una cosa y otra.
Manifestaciones contundentes
La psicóloga Cristina Maslach, profesora de la Universidad de California (Estados Unidos), describe el ‘burnout’ como “un síndrome de agotamiento emocional, despersonalización y baja realización personal que puede ocurrir entre individuos que trabajan con otras personas”.
Según la especialista se evidencia a través de síntomas como el agotamiento emocional, actitudes negativas ante el trabajo, insensibilidad y cinismo frente a otras personas.
Los profesionales agotados también expresan baja autoestima personal, sentimientos de vacío, fracaso e impotencia. Asimismo presentan serios síntomas de cansancio mental y malestar físico.
“Frecuentemente muestran nerviosismo, inquietud, disminución en la capacidad de concentración y una baja tolerancia a la frustración”, explica Maslach, quien dice que estos profesionales pueden, incluso, presentar comportamientos agresivos hacia los clientes, compañeros y la propia familia.
Manifestaciones
Burnout
A nivel físico, el síndrome de agotamiento profesional puede estar acompañado de cefaleas, insomnio, dolores osteomusculares, alteraciones gastrointestinales y taquicardia.
Las personas que sufren este mal, además, manifiestan conductas adictivas y evitativas.
También tienen problemas de ausentismo laboral, bajo rendimiento, distanciamiento afectivo y frecuentes conflictos interpersonales en el ámbito laboral y familiar.
Tomado de Diario la Hora, del 9 de Enero del 2008



